Profeta en mi tierra

Uno muchas veces ha oído ese dicho y el sábado 16 de marzo no las tenía todas conmigo, sinceramente, porque el listón de ser profeta es, en algunos casos, difícil de alcanzar.
Pues bien, yo puedo decirlo con orgullo y humildad a la vez. Cada una de las más de ochocientas personas que abarrotaron esa noche el Teatro Infanta Leonor me demostraron que puedo decir que, efectivamente, hay excepciones que confirman la regla de que “Nadie es profeta en su tierra”. Yo lo fuí y de una manera irrepetible y maravillosa. Lo fuí en una tierra que no me vió nacer pero que me ha acogido desde poco después como suya y, de igual forma, la he hecho mía yo también.
Recibí el cariño de todo el mundo que acudió al teatro a ver mi monólogo. Un monólogo que había cuidado especialmente para que mis paisanos se sintieran orgullosos de mi trabajo. Cuidé los días previos la difusión, apoyado en los medios de comunicación que me han mimado más de la cuenta para que esto fuera así.En Cope, en La Cadena Ser y en Onda Jaén se han desvivido conmigo para que todo el mundo supiera lo que iba a ocurrir.Mis amigos de Piturda,com no pararon de trabajar durante todo el mes para que mi careto llegara a ser casi una pesadilla en tantísimos carteles como fueron capaces de poner por mi tierra. En el monólogo, el equipo de LSA producciones me demostró como hacer las cosas impecablemente y de manera que solo tuviera que preocuparme de estar pendiente de «lo mío», del resto se encargaron ellos.
Podría dar mil y un detalles de todos los momentos en que mis miedos y mis nervios me rodearon en los días que precedieron al maravilloso sábado y , sobre todo, en el momento en que la luz de sala del teatro fue desapareciendo y se iluminó el escenario.
Un sueño totalmente cumplido, comprobar que, efectivamente, no quedaba una localidad libre y que, todos y cada uno, de los que las habían ocupado, venían entregados desde el primer instante, deseosos de verme aparecer y que, también desde el primer momento disfrutaban de sobra haciendo realidad lo que, de ese momento, yo llevaba esperando hacía tantos años. No podía ser de otra manera cuando tantos amigos, familia y paisanos me habían dado su voto de confianza y me lo iban a demostrar durante dos horas sin esperar nada a cambio aunque luego yo pudiera encargarme de devolver la confianza que en mí habían depositado con mi trabajo y mis cinco, o más, sentidos.
Decir que me siento orgulloso de mi tierra no sé si sobrará pero es algo que quiero resaltar una vez más aunque intento dejarlo patente cada vez que se presenta la oportunidad.
La tierra a la que cada uno se siente unido, unas veces da y otras quita en mayor o menor medida. Nadie es perfecto y tampoco el lugar de donde venimos tiene por qué serlo. Hay momentos en la vida en los que uno añora o anhela algo que tienen en un lugar distinto al que nos pertenece. Si no hubiese algo malo, no valoraríamos lo bueno.
Dicho esto solo queda destacar que, no necesito hacer balance en mi caso para poder afirmar con rotundidad, sin lugar a duda ninguna, mi identidad es jaenera, estoy muy orgulloso ser un jaenero más y que esta tierra tiene que empezar, de una vez por todas a crecer porque, a pesar de muchas cosas y de muchos paisanos que no ayuden demasiado, soy de una tierra maravillosa repleta de gente que merece muchísimo la pena.
Gracias por estar ahí, sois muy grandes y saludos a mi colega Nostradamus; no sé lo que pasará en el futuro pero para profeta él, profeta yo. A mi me falta su visión del mañana pero seguro que él carecía del cariño y apoyo que yo tengo…Me quedo con lo que yo tengo…
Gracias Jaén.

